MIS INICIOS EN EL ATLETISMO

Pese a lo que pudiera parecer a día de hoy, tras dos décadas dedicadas de forma tan intensa al mundo del atletismo, mi inicio en este deporte fue bastante tardío.

El punto de partida en el mundo del atletismo fue mi padre, Jose Antonio del Barrio (Toño). Atleta en las filas del histórico club de Mataporquera, y que desde muy joven empezó a destacar pese al duro trabajo en la fábrica, y a entrenar en una de las zonas más frías climatológicamente de todo Cantabria. Por desgracia un accidente laboral, le quitó la vida trágicamente.
Yo tan solo tenía 4 años cuando falleció, y he crecido viendo fotos suyas de las pocas carreras que le dio tiempo a correr. Pese a ello, y a la buena genética heredada (en el colegio siempre ganaba cuando nos hacían las pruebas de resistencia), no me iniciaría en este deporte hasta el último año de categoría promesa.

Desde los 13 años a los 18, me dediqué en cuerpo y alma a un deporte vinculado al mundo de las bicicletas, como era el freestyle en su modalidad de “flatland”, así como al fútbol 7 de forma más amateur.
Pero al comenzar la universidad, el mundo del atletismo me seguía llamando. Mi padre ha estado siempre presente en el día a día de mi vida, y creía que debía intentar ver si era o no capaz de entrenar a un cierto nivel, lo que implicaba entonces abandonar el deporte que tanto me gustaba, como era el freestyle.

Sin mucho conocimiento de lo que implicaba este mundo, me puse en contacto con el único club que conocía en aquella época, “El Larios”.
Llamé para saber si podría hacerme del club o cómo funcionaba este mundillo y me indicaron que me acercara a las pistas de Moratalaz.
Allí fui, bastante nervioso. Era la primera vez que veía una pista de atletismo, pese a mis 18 años. Sin formación alguna, el que a la postre pasaría a ser mi entrenador, Arturo Martín Tagarro, me dijo que la prueba consistiría en dar 2 vueltas seguidas a la pista, por la calle exterior.
Traté de explicarle antes de hacerlo, que mi única experiencia corriendo, eran los rodajes que hacía de más de 1 hora de vez en cuando y que en una distancia tan corta, lo haría muy mal.
Insistió en que la prueba sería esa, la hice, y pese a que el resultado supongo que no sería nada bueno, me dio la oportunidad de empezar a entrenar con el equipo por las mañanas (tenía turno de tarde en la universidad).

Ese fue mi comienzo, y a partir de ese día mi vida cambió. Llegaba con mucho retraso al atletismo. De último año de promesa, los atletas ya están a un nivel muy alto, y yo no sólo no tenía nivel, sino que tenía el cuerpo sin formar para este deporte.

La ilusión fue creciendo cada día que pasaba, y cuando me quise dar cuenta, ya había dejado totalmente de lado el freestyle, y el equipo de fútbol en el que jugaba los fines de semana con mis amigos de toda la vida. Vi que no se me daba mal, y no quería una lesión inoportuna en otros deportes. Decidí dejar cualquier otro deporte de lado y centrarme 100% en el atletismo.

El comienzo fue duro. Con esa edad, me ganaba todo el mundo. Estaba muy verde. Pero mi ilusión pudo más. Me lo tomé muy en serio, y toda mi vida empezó a girar en torno al atletismo. Pronto la distancia con atletas de mi edad que llevaban años entrenando, empezó a recortarse, e incluso les empezaba a poner en apuros. Tenía entre ceja y ceja correr algún día la carrera de Reinosa en la que mi padre quedó segundo. Empecé a pensar que quizás, trabajando duro, algún día podría brindarle una victoria en esa carrera. Por suerte años después y en mi primera intentona, conseguí ganar dicha carrera. Quizás, sólo por eso, ya haya merecido la pena todos los años de esfuerzo en este deporte.

Desde entonces, el atletismo es mi pasión. Una forma de vida. El trabajo y los estudios no han permitido que diera todo lo que hubiera podido dar durante estos años, pero he podido rendir a un gran nivel, y codearme con lo más granado del atletismo español en el centro de alto rendimiento de Madrid (INEF). Entrenar a las órdenes de un gran entrenador nacional, y buscar mis límites, siempre con una premisa: el deporte limpio y sin trampas.

Moratalaz_Oscardelbarrio

Arturo Martin_Oscardelbarrio

ENTRENADORES

Durante mi trayectoria deportiva sólo he tenido un entrenador. Considero que fue quien me dio la oportunidad de ser atleta, y encima de entrenar en un equipo tan bueno como el Larios (varias veces campeón de europa), cuando yo no era nada en este deporte.
Los últimos años, ha seguido siendo mi entrenador oficial, aunque por motivos laborales, no he podido entrenar presencialmente con él, y más bien he realizado un proceso de autoentrenamiento, en el que he mezclado sus enseñanzas y el conocimiento que he ido adquiriendo sobre mí y mi rendimiento deportivo.
Considero que Arturo Martín Tagarro por tanto es y seguirá siendo mi entrenador, y le agradezco todo lo que me ha enseñado y aportado estos años.
Sólo si considerase saltar a alguna prueba de ultrafondo o de alguna especialidad alejada de sus especialidades, valoraría la opción de cambiar de entrenador temporalmente.

CLUBES

Tal y como contaba, mi primer contacto con el atletismo fue directamente con el Club Larios, patrocinador en aquella época de la Asociación Atlética Moratalaz.
En dicho club seguí tras los cambios de patrocinadores que se fueron produciendo. Pasó a llamarse Club Airtel algunos años después, y posteriormente al irse este patrocinador, volvió a denominarse “A.A.Moratalaz” con patrocinadores menores que ya no daban nombre al club.

El salto de este club se gestó el día de mi participación en mi primer Campeonato de España individual de cross absoluto. Allí coincidí con Francisco Díez, excompañero de club de mi difunto padre, y presidente del mejor club Cántabro de aquella época, el “Norquimia Sapporo”. Tras una conversación con él, me invitó a dar el salto a su club, puntero en fondistas a nivel nacional, y a defender los colores de Cantabria. La invitación fue irrechazable. Nada me gusta más que Cantabria y poder defender los colores de mi tierra y de un club cántabro, me hacía muchísima ilusión.
El año siguiente fiché por aquel histórico equipo, en el que conseguí mis mejores resultados como senior. Por desgracia mi residencia en Madrid, nunca me ha permitido competir en mi tierra todo lo que me hubiera gustado. Es una espina que a día de hoy, tengo clavada.

Desde entonces he ido pasando por distintos clubes cántabros, pero siempre ante la desaparición del club en el que estaba. Nunca marchándome yo.
Permanecí en el Norquimia Sapporo hasta su desaparición. Luego pasé al Metavi Atrivm, y cuando desapareció, pasé a mi club actual, el “Piélagos”. Club en el que más tiempo he permanecido, y que nuevamente es un referente en Cantabria, tanto por su equipo femenino en ligas, como por el equipo masculino de fondo.

Norquimia_OscardelBarrio
OscardelBarrio_Pielagos
todos-los-derechos-reservado2